El jueves 30 de julio, unas horas antes de que abriera la exposición, la obra todavía estaba en el suelo. Seis fotografías del bosque de niebla —libélulas, hojas, una damisela azul posada en un tallo— apoyadas contra la pared blanca de la Centro Cultural de Coatepec, esperando su turno. Al lado, una caja de herramientas abierta y un martillo sobre el mosaico. Así empieza todo lo que después parece que siempre estuvo ahí.
Esa tarde abrió «Confluir: artistas por la conservación del Cerro de las Culebras», que permanecerá en el Centro Cultural de Coatepec hasta el 24 de agosto. Reúne un mural colectivo de Aliados por la Conservación; acuarelas de Alejandro González Gallina y Joselito Mójica; diseño de Héctor Opochma y Alice Lynch; teatro de Kheyla Priego; y una colección fotográfica por la biodiversidad del bosque de niebla con obra de Fabián Velázquez, Federico Arenas, Fernando Mendoza, Gerardo Sánchez, Juan Pablo Fonseca, L. Stransky, Lileya Marín, Pablo Cuel y Phil J. Brewster. La curaduría es de Yoloxóchitl Martínez.
Al centro de la sala quedó el mural colectivo: Coatepec visto desde arriba, con el Cofre de Perote y el Pico de Orizaba al fondo, un ave cruzando el cielo y, en medio del damero de calles y techos, la mancha verde del Cerro de las Culebras con la serpiente que le da nombre.
La exposición no se quedó en las paredes. Entre las acuarelas del Cofre y las piezas de barro hubo también teatro, con Kheyla Priego: una función a unos pasos de la obra colgada, en la misma sala y para la misma gente.
Colgada, la exposición es un inventario de lo que hay en el cerro, hecho por quienes lo miran de cerca. Un tlacuachín dibujado con precisión de manual científico. Un colibrí en acuarela, suspendido sobre una rama en flor. Y un cuclillo canelo fotografiado en pleno vuelo, con las alas encendidas contra el verde: la misma especie que aparece en la guía de aves del Senderito.
El viernes 31 se proyectó el documental de Carolina Erives, producido por Ruta de la Niebla A.C. Son siete minutos que cuentan la historia del andador abandonado que se volvió sendero, y que se resumen en una frase que después se repetiría en la relatoría del foro: «donde había abandono aparecieron manos».
El sábado 1 de agosto el foro se instaló en el auditorio del Centro Cultural. La primera intervención fue de Leticia Arriaga, con la idea que atravesó toda la jornada y que es también el lema del Senderito: se conserva lo que se conoce. De ahí en adelante, cada voz sumó una capa distinta al mismo territorio.
Nuestro ecosistema es un bien común aunque no lo dimensionemos, así como los bosques y el aire que respiramos. Su conservación y cuidado dependen de nosotros, de lo que hagamos o dejemos de hacer.
— Convocatoria del Sexto Foro Ambiental «El Coatepec que Queremos»
Gibrán Grimaldo presentó un diagnóstico territorial: la pérdida de parte de la poligonal original, la presión del crecimiento urbano, los cambios de uso de suelo y la necesidad de recuperar conectividad ecológica. Miguel Ángel Cervantes, exalcalde y creador de FIDECOAGUA, puso el dedo en el financiamiento: recordó que el recurso que ha mantenido vivo el proyecto todos estos años ha sido el tiempo y el trabajo voluntario de los vecinos, y llamó a construir mecanismos permanentes de gobernanza, transparencia y financiamiento.
Aquí conviene detenerse en lo que no ocurrió. El programa contemplaba también la participación de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado y de la Dirección de Ecología del Ayuntamiento de Coatepec, precisamente para hablar de la gestión institucional del Área Natural Protegida y de su Programa de Manejo. La relatoría del foro consigna que esas intervenciones no pudieron realizarse. Asistieron como oyentes la ingeniera Ariez Ana Guiot Maldonado, directora de Ecología del Ayuntamiento, y la bióloga María Antonieta Vázquez Sánchez, encargada de Áreas Naturales Protegidas de la SEDEMA. Las preguntas sobre el Programa de Manejo se quedaron, una vez más, sin quien las respondiera.
Por la tarde el foro amplió su mirada. El naturalista Aurelio Molina Hernández, especialista en monitoreo de aves rapaces, propuso pensar el Cerro como santuario de aves y como territorio con potencial para un aviturismo responsable. La doctora Vianey del Rocío Torres Pelayo, ganadora del Premio Estatal de Ciencias Heberto Castillo, recordó que muchas de las plantas que llamamos «maleza» son patrimonio biocultural, y propuso crear un jardín etnobotánico. Y el arqueólogo Mario Navarrete llevó la conversación bajo tierra: a partir del trabajo en Campo Viejo, explicó la complejidad de investigar y proteger un sitio donde se cruzan la ciencia, la ley, la propiedad y el interés público, y planteó que Campo Viejo merece convertirse en Parque Arqueológico.
El domingo 2 la sede cambió: el foro bajó del auditorio al territorio del que había estado hablando. A las 7:30 de la mañana hubo pajareada en el Senderito del Bosque de Niebla, y más tarde cuento, taller de aves para niñas y niños, composta comunitaria, herbolaria y la Lotería del Bosque de Niebla. La misma lotería que, después de cada jornada de reforestación, acuñó el lema que ahora encabeza todo.
Y en el Parque Temático, sobre una mesa y con un panel de aves migratorias detrás, el taller de silbatos: una niña sopla el suyo, de barro, mientras una señora la mira. Aprender a llamar a los pájaros es otra forma de aprender a reconocerlos.
Entre las propuestas que dejó el foro: fortalecer el Programa de Manejo, crear mecanismos de gobernanza y financiamiento permanentes, consolidar los proyectos de educación ambiental, impulsar el aviturismo, levantar el jardín etnobotánico y sostener la participación comunitaria. La relatoría cierra retomando la idea del principio: sólo cuando conocemos un territorio comprendemos su riqueza, y sólo entonces somos capaces de asumir la responsabilidad compartida de protegerlo.
Un agradecimiento especial quedó asentado para la candidata a doctora Yoloxóchitl Martínez, columna vertebral del evento; para la secretaria de Cultura, Xóchitl Molina; y para la diputada Elizabeth Morales García, presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano, Ordenamiento Territorial, Vivienda y Fundo Legal del Congreso del Estado, que acompañó el foro y ofreció respaldo legal al proyecto del Senderito.
La exposición sigue colgada en el Centro Cultural hasta el 24 de agosto. Las fotografías que el jueves 30 estaban apoyadas en el suelo llevan desde entonces en la pared. El Programa de Manejo, en cambio, sigue esperando desde 1992.