Hay actividades que se anuncian con cartel y hay otras que se cuentan solas. La noche del lunes 17 de agosto llegaron por WhatsApp, con dos minutos de diferencia, dos tomas del campamento: una fogata, y las luces de Coatepec vistas desde lo alto.
La fogata dura ocho segundos y no tiene voces: solo el crepitar de la leña y las chispas subiendo en la oscuridad. No hace falta más para saber que alrededor había gente.
De noche, el Cerro de las Culebras no sale en la foto: es la mancha oscura al centro, recortada contra las luces del valle. Quizá no haya imagen más exacta de lo que es un área natural dentro de una ciudad — el único pedazo que descansa a oscuras mientras todo lo demás brilla.